Don Omar Es El Rey En Madrid, Pero Del Playback

El frío rompía los huesos afuera del Palacio Vistalegre. Centenares de jóvenes -de todas las edades-hacían largas filas que doblaban la calle para poder ver al artista que ha logrado en el último mes arrasar en las emisoras y llegar a los primeros lugares de Billboard con su ya trillado, ‘Danza kudoro’, un tema que es una idea de Lucenzo, un portugués de origen francés que necesitaba el respaldo de un grande para poder salir del ostracismo.


Casi a las 9:30 de la noche se abrieron las puertas del coso. La entrada se hizo lenta pero segura porque el personal de vigilancia cacheaba en profundidad a todo aquel que quería atravesar el cordón de seguridad. Después de tremenda faena, los efervescentes fans eran conducidos a una sala amplia, pintada de negro, que fue habilitada por los encargados del Palacio Vistalegre para conciertos de poca envergadura, el cual, según contaron los promotores de Don Omar en Madrid, tiene una capacidad para más de 2.000 personas.
“Con 32 años soy el rey de la música urbana”, soltó a los presentes, para dar paso a ‘Dile, cuéntale’. Todavía, en ese momento, los acordes de su grupo se escuchaban sin reparo. Era el presagio de que en Madrid el boricua no iba a utilizar falsos trucos musicales para tapar sus carencias vocales.
Vino luego ‘Pobre diabla’. En ese momento el público tenía a su más grande exponente en la cima. Llegado a ese punto el reggaetonero, acompañado de bailarines (dos hombre y dos mujeres) desplegaba sin contemplación un show que dio paso a ‘Ayer la vi’ para rematar hasta esa etapa con a un medley depontra un público al que defraudó
Lo que pocos entendían es para qué utiliza el reggaetonero un grupo de músicos si después no los utiliza. Los gastos que eso acarrea no tienen sentido si luego su motor musical está en un ordenador que controla los deseos del intérprete.
Pero la noche no acaba ahí. Vendría temas de su nuevo disco, ‘Meet The Orphans’ como ‘Hooka’, ‘Que es la que hay’, ‘Conteo’ y su otro exitazo, ‘Hasta abajo’. También, para sorpresa de los presentes, soltó dos covers: el primero, ‘El doctorado’, la canción que encumbró a Tony Dize, y una versión a lo Don Omar del tema ‘Panamericano’ y que el puertorriqueño rebautizó como ‘No hablo americano’.
La noche llegaría a su fin sin un adiós y sin un hasta luego Madrid. La gente, que esperaba que el artista se despidiera, se fue como había llegado, con un frío intenso que no calentó un Don Omar del que se esperaba más y que desilusionó a aquellos que habían pagado 33 euros por verlo.

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